LUCHA AYMAR: de "Fisherton hacia el mundo"

LUCHA AYMAR Y UNA HISTORIA HERMOSA


















Siempre puso mucho sacrificio en todo lo que emprendio por ello logro ser feliz con sus decisiones de vida

Cuando era una nena de 8 años y jugaba a cuanto deporte podía allí en Fisherton, no imaginaba cómo sería su futuro. Introvertida, ensimismada, eran tiempos en los que estaba rodeada por su papá René, su escudo protector; su mamá Nilda, quien más la escuchó; su hermano mayor, Fernando, otro guardia de su alma, y su hermana Cintia, la Flaqui, su gran compinche, su gemela sin serlo.

Practicó natación, patín, danza. Actividades recomendadas por el pediatra tras un diagnóstico severo por problemas posturales. Resulta que era muy delgada y con los hombros demasiado para adelante. Nilda la anotó en los tres deportes en simultáneo y ella los tomó como pudo, porque sintió en la piel el pavor de sumergirse en el agua.
Al final, su vida deportiva se decantó por el hockey y todo se desencadenó como un relámpago, tal como su estilo para conducir la pelota. Arrancó como una líbero "irresponsable", porque recogía la bocha y se iba para adelante sin pensar en obligaciones defensivas. Enseguida asimiló ese espíritu lúdico del juego que no abandonó hasta el último día con la camiseta celeste y blanca.
Hoy se da el lujo de ser la imagen de una marca de ropa interior muy reconocida y le permite descubrir un mundo que también la apasiona.